Eres, ola marina
en dorada playa,
que ardorosamente bañas
a los que sumergidos en ti,
sus alegrías gozan,
sus cuerpos hermosean
y su juventud recuperan.
Yo he visto,
en las aguas del Portillo
amores y silencios,
cabalgando con el sol y el viento.
Yo he sentido,
en las aguas del Portillo
como mi cuerpo,
inquieto y vibrante
se inundaba de vida.
Yo he roto,
el silencio al pisar la arena
y las aguas del Portillo,
inmóviles se quedan.
Y yo me pregunto,
si mi cuerpo seria
como ese silencio,
un arco iris de sueños.
Quiero a las aguas del Portillo,
símbolo mundial del deseo,
porque en ellas me siento,
limpio y libre como el viento.
Autor: Manuel González Padrón