El amanecer del Portillo
es un despertar a la vida,
invitando a la felicidad
y a vivir en paz.
Un chapotear en purísimas aguas
nos limpia de todo mal
y un baño de cálido sol,
nos anula el frió natal.
La aurora del Portillo
resplandecen nuestros cuerpos,
y busca las sombras
para iluminar.
En el Portillo,
las mañanas son esperanzas
y todos las recibimos,
con amores y confianza.
La luz brilla con trinos y silencios,
con frutos sin sudores,
que en el paraíso nos hace creer,
en el cielo, en las nubes, en el sol
y en un vendaval de amor.
Allí, donde habita el olvido,
en vastos jardines de flores,
sin mas horizontes que otros ojos de frente,
el amanecer es un presente.
Autor: Manuel González Padrón
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