El amanecer del Portillo es un despertar a la vida, invitando a la felicidad y a vivir en paz. Un chapotear en purísimas aguas nos limpia de todo mal y un baño de cálido sol, nos anula el frió natal. La aurora del Portillo resplandecen nuestros cuerpos, y busca las sombras para iluminar. En el Portillo, las mañanas son esperanzas y todos las recibimos, con amores y confianza. La luz brilla con trinos y silencios, con frutos sin sudores, que en el paraíso nos hace creer, en el cielo, en las nubes, en el sol y en un vendaval de amor. Allí, donde habita el olvido, en vastos jardines de flores, sin mas horizontes que otros ojos de frente, el amanecer es un presente. Autor: Manuel González Padrón