Me preparé para volver,
a un lugar mágico y soñado
con la esperanza y confianza
de recuperar,
la paz y la felicidad
que con mi orfandad perdiera.
Y cuando alli me encontré,
un soplo divino
me hizo aparecer,
a un ángel inocente,
con mirada doliente,
que a mi alma hizo estremecer.
Desde entonces,
un nuevo ser en mi despertó,
la tranquilidad y la esperanza recuperé
y llegué a creer en mi salvación.
Ese ángel inocente,
me dio a comprender
que vivía en un mundo,
sin tiempo ni memoria
y que todo está por comenzar.
Autor: Manuel González Padrón
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