Me preparé para volver, a un lugar mágico y soñado con la esperanza y confianza de recuperar, la paz y la felicidad que con mi orfandad perdiera. Y cuando alli me encontré, un soplo divino me hizo aparecer, a un ángel inocente, con mirada doliente, que a mi alma hizo estremecer. Desde entonces, un nuevo ser en mi despertó, la tranquilidad y la esperanza recuperé y llegué a creer en mi salvación. Ese ángel inocente, me dio a comprender que vivía en un mundo, sin tiempo ni memoria y que todo está por comenzar. Autor: Manuel González Padrón