Cielo azul,
que das alegre vida
a quienes te contemplan,
en las tropicales tierras
de mi Portillo Dominicano,
que en tus distintos matices
reflejas la majestuosidad de tu creador
y arrancas suspiros,
de felicidad y admiración.
Llegamos al Portillo Dominicano,
ávidos de belleza y de paz
deseando despojarnos,
de presiones y descaros
de un mundo atormentado.
Y en la proa de mi balandro,
desembarcaré en la orilla de tu playa
ayudado por un soplo de Dios,
que hinchará mi blanca vela
hasta tocar tierra.
Junto a este cielo azul, mi Dios,
y en la cubierta, mi corazón,
que con mi desnudez y amor,
bajo este cielo navegaré,
hasta mi último sueño encontrar,
que fue mi felicidad.
Autor: Manuel González Padrón
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