Cielo azul, que das alegre vida a quienes te contemplan, en las tropicales tierras de mi Portillo Dominicano, que en tus distintos matices reflejas la majestuosidad de tu creador y arrancas suspiros, de felicidad y admiración. Llegamos al Portillo Dominicano, ávidos de belleza y de paz deseando despojarnos, de presiones y descaros de un mundo atormentado. Y en la proa de mi balandro, desembarcaré en la orilla de tu playa ayudado por un soplo de Dios, que hinchará mi blanca vela hasta tocar tierra. Junto a este cielo azul, mi Dios, y en la cubierta, mi corazón, que con mi desnudez y amor, bajo este cielo navegaré, hasta mi último sueño encontrar, que fue mi felicidad. Autor: Manuel González Padrón