Buscando la felicidad
me veo cruzando el mar,
en una barca de vela
y en la vela,
tu nombre y el mío, bordados,
para que el viento los vea.

A la gaviota aquella,
que me pasó como flecha
le até una carta al cuello,
para entregártela a ti
anunciando mi vuelta.

Mar de El Portillo,
no me cantes
déjame a mí,
un rato cantar,
cállate tu,
mientras yo canto,
que mi amada me quiere escuchar.

Cuando me eche a la mar,
le quitaré freno al viento,
empujaré a mi barca
y le pondré brújula a los elementos.

En el camino,
me puse a pescar
en la mar de tu pecho
y besando a los peces
los volvía a soltar,
para que te llevaran mis besos,
a la primera ocasión
hasta el día,
en que te los pueda dar yo.


Autor: Manuel González Padrón