Nací como ave liberada,
crecí como ser afortunado
y viví largos años, que me enseñaron.

Creí que mis ojos, siempre abiertos,
todo lo bueno habían visto.

Que mis sentidos, bien sensibilizados,
todo habían captado.

Que mi ser, se había llenado,
de cuanta fortuna existía.

Que mi vida, había gozado,
de tanta felicidad,
que hasta el creador,
celos sentiría.

Pero una visita casual,
me llevo al paraíso,
sintiendo en mi ser mi equivocación.

Porque ni había tenido tanta fortuna,
ni mis ojos, todo lo bueno habían visto,
ni mis sentidos, se habían sensibilizado,
ni mi ser, de fortuna se había llenado,
ni al creador, esa felicidad le podía importar.

Al Portillo Beach Resort llegué
y ese paraíso de Samaná
de mi error me liberó,
porque ahora si
que a mi vida siento vibrar
y mi fortuna encontrar.

Ahora sufro la pena
de tantos años perdidos,
que no podré recuperar
para en El Portillo pasar.

En un recodo de mi conciencia
intento ocultar la pena y el temor,
de cuanto tiempo me queda
para en ese paraíso acabar.


Autor: Manuel González Padrón