
Quisiera estar,
detrás del fino
horizonte de cristal,
donde el cielo y el mar
se unen en un beso transparente,
de silencio y de paz.
Quisiera estar,
detrás del mundo
de egoísmo y mezquindad,
y llegar a un lugar
de cariño y hermandad.
Quisiera estar,
en ese lugar mágico
que siempre añoré,
y que un día encontré
Donde el mar
huele a limpio,
y me invita a bañar
para mis amargas huellas borrar.
Donde el murmullo del aire
me susurra al oído,
hablándome de amor.
Donde los días
llenos de luz y de sol,
calientan mi cuerpo
y dan vida a mi alma,
haciéndome olvidar
los fríos desengaños.
Donde mis noches
cubiertas por un manto de estrellas,
y una picara luna columpiante,
me hacen sentir
que estoy en un mundo,
mágico y lleno de ilusiones.
Quisiera estar,
en ese lugar,
detrás del fino horizonte de cristal,
que un día encontré,
en el Portillo de Samaná.
Autor: Manuel González Padrón
Gran Canaria, Agosto 2.000
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