Por la puerta de Arroyo Barril
puedes llegar,
también por la Unión ó Herrera
te puedes acercar,
a la Península de Samaná.
Cacicazgo de Maguá,
país de indios Siguayos,
señorío de Guarionex,
en la época del conquistador.
Donde se libró la primera contienda bélica,
entre indios y españoles
y donde los Siguayos,
con fiereza combatieron
contra los desembarcados,
que el propio almirante,
Diana de Las Flechas bautizó,
a este país luchador.
El largo rechazo de los Ciguayos
a los invasores,
decidió a estos,
desestimar la colonización
de una península,
defendida con heroísmo y valor,
prefiriendo el trato
con los pacíficos Tainos,
de la Isabela y Santo Domingo.
Llegó el día en que un gobernador,
Rubio Peñaranda, con familias de las Canarias,
pudieron colonizar a la Península de Samaná.
Hoy, las Canarias y Samaná
se deben hermanar,
únicas regiones donde con callejeras comparsas,
el Chivo Florete y el Bambulá, se pueden bailar.
En la Península de Samaná
a Las Terrenas encontrarás
y cuando allí estés,
mira al cielo y pregunta por el Paraíso
y te indicará,
que gires a la derecha y a cuatro kilómetros,
a El Portillo llegarás.
Donde disfrutar podrás
de la más limpia, la más tranquila, la más bella,
de las Américas y también del cariño de sus gentes,
hermanos para siempre.
Autor: Manuel González Padrón
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