Por la puerta de Arroyo Barril puedes llegar, también por la Unión ó Herrera te puedes acercar, a la Península de Samaná. Cacicazgo de Maguá, país de indios Siguayos, señorío de Guarionex, en la época del conquistador. Donde se libró la primera contienda bélica, entre indios y españoles y donde los Siguayos, con fiereza combatieron contra los desembarcados, que el propio almirante, Diana de Las Flechas bautizó, a este país luchador. El largo rechazo de los Ciguayos a los invasores, decidió a estos, desestimar la colonización de una península, defendida con heroísmo y valor, prefiriendo el trato con los pacíficos Tainos, de la Isabela y Santo Domingo. Llegó el día en que un gobernador, Rubio Peñaranda, con familias de las Canarias, pudieron colonizar a la Península de Samaná. Hoy, las Canarias y Samaná se deben hermanar, únicas regiones donde con callejeras comparsas, el Chivo Florete y el Bambulá, se pueden bailar. En la Península de Samaná a Las Terrenas encontrarás y cuando allí estés, mira al cielo y pregunta por el Paraíso y te indicará, que gires a la derecha y a cuatro kilómetros, a El Portillo llegarás. Donde disfrutar podrás de la más limpia, la más tranquila, la más bella, de las Américas y también del cariño de sus gentes, hermanos para siempre. Autor: Manuel González Padrón