Mis recuerdos
tejen redes de amor,
que cada instante
en mi alcoba se enredan,
añorando mis días descalzos
y mis noches desnudas,
en aquel lugar soñado
que invita a la vida
y a lo amado.
Aquí, dormido en la ciudad,
añoro aquellos mares
y aquellos vientos,
al ver sendas grietas
y gargantas sedientas,
mientras demoro mi vida
y me abandona mi cuerpo.
Quisiera asomarme al cielo,
de espaldas a la ciudad
y dirigirme de nuevo
a ese lugar soñado,
más allá del tiempo.
Huyo del mal del olvido
y busco ese lugar que me falta,
doliéndome la pena que tengo,
más que la esperanza.
Autor: Manuel González Padrón
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