Fui guiado por un soplo divino
al Cacicazgo de Maguá
Señorío de Guarionex,
en el País de los Indios Ciguayos
y cuando allí me encontré,
otro ser en mi despertó.

De las turbulentas ciudades
del viejo y maltrecho mundo llegué,
herido y desmoralizado
como pájaro perdido,
que busca refugio para descansar
y cuando allí me encontré,
en aquella isla remotísima y mágica,
navegando en las azules aguas de la libertad,
cubierta por un manto celestial,
otro ser en mi despertó.

Respiré el aliento de su belleza,
me llené con la luz de sus días,
soñé con el embrujo de sus noches,
me deleité con el trino de sus pájaros
y me purifiqué en las aguas de sus playas.

El Portillo Dominicano
un lugar en el mundo,
donde a Dios se le fue la mano,
para sentir como el deseo se acerca,
como con la felicidad flirteas
y el amor te llena.

Sentado sobre el arco iris
sentirás la primavera brotar,
las canciones desearas cantar
y los bailes bailar.

¡¡ ASÍ ES EL PORTILLO DOMINICANO !!

Autor: Manuel González Padrón

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