Me subí a una nube
angustiado y abrumado,
intentando huir
de las presiones y decepciones,
que a mi vida acompañaron.
De un mundo
lleno de egoísmos e indiferencias,
agresivo e inquietante,
mi cansado corazón
liberarse intentó.
Y cruzando mares y océanos
arribé a un Paraiso Soñado,
un lugar donde a Dios
se le fue la mano,
donde la naturaleza
cada día sorprende y maravilla,
donde las gentes
son hermanos para siempre
y donde el amor,
es el don que el Creador
allí nos regaló.
El Portillo Dominicano
lugar mágico,
ambicionado por el más exigente
de los humanos.
Allí, oirás a la brisa susurrar,
a los pájaros cantar
y a la arena de sus playas,
a tus pies acariciar.
Allí, feliz me sentí
y olvide mis años perdidos
y mis desamores sufridos.
Hoy, me siento feliz
porque descubrí,
mi Paraiso Soñado
El Portillo Dominicano.
Autor: Manuel González Padrón
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