Me subí a una nube angustiado y abrumado, intentando huir de las presiones y decepciones, que a mi vida acompañaron. De un mundo lleno de egoísmos e indiferencias, agresivo e inquietante, mi cansado corazón liberarse intentó. Y cruzando mares y océanos arribé a un Paraiso Soñado, un lugar donde a Dios se le fue la mano, donde la naturaleza cada día sorprende y maravilla, donde las gentes son hermanos para siempre y donde el amor, es el don que el Creador allí nos regaló. El Portillo Dominicano lugar mágico, ambicionado por el más exigente de los humanos. Allí, oirás a la brisa susurrar, a los pájaros cantar y a la arena de sus playas, a tus pies acariciar. Allí, feliz me sentí y olvide mis años perdidos y mis desamores sufridos. Hoy, me siento feliz porque descubrí, mi Paraiso Soñado El Portillo Dominicano. Autor: Manuel González Padrón