Y quiso Dios, que un jardín el mundo tuviera y eligió, lo mejor de la Tierra. El Portillo Dominicano, lugar de sueños y amor, donde todas las gentes se sienten en paz y el mal hombre incapaz. Y quiso Dios, que el jardín, su reina tuviera y eligió, una flor muy bella, una flor que todos quisieran y que Dios supo guardar, para gentes muy particular. La mujer, una flor, del jardín de las Hespéride, la más bella de entre las bellas. Como el colibrí, que al amanecer nos recrea, revoloteando apenas resplandece el día y nos hace pensar en una leyenda Guarionex, con perfumes de las flores y el aire fresco de la montaña. Este es el jardín de la Tierra con su reina, el regalo que Dios nos diera. Autor: Manuel González Padrón