Oigo lamentos profundos que de mi alma llegan, para hacerme comprender la realidad de lo nuestro. Desierto de ardiente arena que a mis pies descalzos queman, lluvia de sucias aguas que a mi cuerpo bañan, espera ingrata que consumen a mis carnes y a mis huesos quebrantan. ¡Así es lo nuestro! Después de cien años juntos, hemos sido los dos la apariencia de un loco amor, después de hacer mil caminos abrazados y de la cintura cogidos, hoy nos encontramos tan lejos, que no hay velocidad, que nos pueda acercar. Como el frió y el calor, como el odio y el amor, como la vida y la muerte, así de ti me siento yo, tan distante que me parece imposible, lo que ha sucedido entre tú y yo. Autor: Manuel González Padrón