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Oigo lamentos profundos
que de mi alma llegan,
para hacerme comprender
la realidad de lo nuestro.
Desierto de ardiente arena
que a mis pies descalzos queman,
lluvia de sucias aguas
que a mi cuerpo bañan,
espera ingrata
que consumen a mis carnes
y a mis huesos quebrantan.
¡Así es lo nuestro!
Después de cien años juntos,
hemos sido los dos
la apariencia de un loco amor,
después de hacer mil caminos
abrazados y de la cintura cogidos,
hoy nos encontramos
tan lejos, que no hay velocidad,
que nos pueda acercar.
Como el frió y el calor,
como el odio y el amor,
como la vida y la muerte,
así de ti me siento yo,
tan distante que
me parece imposible,
lo que ha sucedido entre tú y yo.
Autor: Manuel González Padrón
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