Hoy vengo borracho de angustias, con el deseo de llenar tu frente de blancas plumas, plumas tan blancas como los sentimientos, que por ti siento. Ingenuo como el agua cristalina, que al contemplar la desnudez de tu cuerpo, se refleja en el alma empobrecida de mi existir. Es tuyo el resplandor de esos románticos atardeceres, que a mi alma entristece y que en las mañanas me apenan. Mañanas que paso a paso traspasar quisiera y ser yo quien más te quiera, para que en el nuevo día el amor mió vieras. Por eso quiero yo, confesarte mi amor y borrar esas angustias, que yo tengo por tu amor y que veas en mí, al amor que ha de llegar a ti para hacerte feliz. Autor: Manuel González Padrón